OPINIÓN | Conoce 3 elementos para hacer minería de oro responsable considerando la biodiversidad

Fecha
Mayo 20, 2019
Fuente
| Redacción PIM
Menos del 15% de las cooperativas mineras tienen licencia ambiental
Minería cooperativista contribuyó apenas con un 3% de impuestos en 2017
Se proponen 9 criterios para mejoras en áreas protegidas, especies y ecosistemas
OPINIÓN | Conoce 3 elementos para hacer minería de oro responsable considerando la biodiversidad

Por: Oscar Loayza, Subdirector del Programa de Conservación del Gran Paisaje Madidi en Wildlife Conservation Society - Bolivia

Bolivia es un país tradicionalmente minero. Sin embargo, el incremento de la cotización internacional de los principales minerales de exportación como el oro ha provocado un incremento sostenido de actividades mineras en casi en todo el territorio nacional y con una perspectiva futura aún alta. Aquello se debe a los picos históricos del oro en la última década, especialemente entre los años 2011 y 2012, que superaron los $50 por gramo o los $1600 por onza troy.

De acuerdo con las normas bolivianas, se reconocen tres tipos de actores mineros: sociedades cooperativas, industria minera estatal e industria minera privada. En el caso de la minería aurífera, el rol del sector cooperativista es radicalmente relevante, pues participa con cerca del 94% de la producción de oro (en cantidad y valor de producción), versus una participación del 6% por parte de la industria minera privada, y prácticamente ninguna participación de la minería estatal1.

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Al respecto, en 2018 se registraron 2077 cooperativas mineras en el país, de las cuales 1406 se dedican a la explotación de oro y el resto se orienta a la minería tradicional o de no-metálicos. Además, las 2077 cooperativas generaron 123.267 empleos directos2 y otra cantidad mayor de empleos indirectos. No obstante, la contribución de la minería cooperativista en la recaudación de impuestos ronda sólo un 3%3 y la cantidad de cooperativas que cuentan con licencia ambiental no supera el 15%.

Pero esta realidad económica y social contrasta con una realidad ambiental afectada por los múltiples impactos de la actividad minera aurífera, particularmente. Algunos daños se deben al uso de mercurio que, en el caso de Bolivia, ha mostrado un incremento en su importación partiendo con menos de 10 toneladas anuales registradas entre los años 2000 y 2010, a cantidades que sobrepasaron las 200 toneladas anuales durante los últimos tres años4, y cuyo destino principal es la actividad minera de oro. Otra afectación se presenta en los cuerpos de agua por la misma actividad que, según el CEDIB (2018), estarían dañando más de 200 ríos a nivel nacional, lo cual representa 11% de los 1848 ríos existentes en el país. Asimismo, la remoción de varias toneladas de roca o tierra provenientes de explotaciones filonianas o aluviales, respectivamente, impactan negativamente por cada gramo de oro obtenido, evidenciando una explotación altamente ineficiente. Finalmente, también se deforestan importantes áreas de bosque amazónico para acceder al suelo y promover la actividad minera en sus ecosistemas. Todo ello genera consecuencias significativas en la biodiversidad.

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En este contexto, la reciente “Política y Estrategia para la Gestión Integral y Sustentable de la Biodiversidad. Plan de Acción 2019 – 2030” manifiesta lo siguiente sobre la minería: “Es evidente que se debe realizar una adecuada integración de la biodiversidad en proyectos estratégicos, así como proyectos productivos, por lo cual la articulación con los sectores de energía, hidrocarburos y minería, entre otros, es prioritaria”.

En ese sentido, el Objetivo Específico 4.1 del Plan de Acción indica la necesidad de “orientar y promover la implementación de acciones para el mantenimiento de la biodiversidad en el desarrollo de actividades económico-productivas y proyectos estratégicos, en el marco de los Derechos de la Madre Tierra y el Vivir Bien”. De esa manera, junto con el Lineamiento de Acción sobre “Implementación de acciones para el mantenimiento de la biodiversidad, en el desarrollo de actividades económico-productivas y proyectos estratégicos”, se plantea como meta al 2025 el haber “desarrollado el protocolo de actuación para el adecuado tratamiento de la biodiversidad en minería”.

Si bien los impactos de la minería, especialmente aurífera, sobre la biodiversidad son significativos e integrales, es prácticamente imposible considerar medidas de mitigación para todos los elementos que la conforman. Por ese motivo es que Wildlife Conservation Society, con el apoyo financiero de CEPF y en coordinación con la Fundación MEDMIN y la iniciativa Better Gold Initiative de la cooperación Suiza, ha desarrollado una experiencia piloto dirigida a incluir el tema de biodiversidad en los actuales protocolos de certificación minera que existen a nivel internacional (Fairmined, Fairtrade o SBGA), en los cuales el tema de biodiversidad está ausente o tiene un tratamiento muy superficial.

Biodiversidad como Área de Mejora

Con todo lo expuesto, se propone la inclusión de un Área de Mejora adicional (Biodiversidad), con tres elementos y sus respectivos criterios, según el siguiente detalle y que también podrían ser considerados en la construcción del protocolo previsto en el Plan de Acción de Biodiversidad mencionado líneas arriba:

A. Elemento "Áreas protegidas": En Bolivia el desarrollo de actividades mineras en áreas protegidas no es ilegal, como ocurre en la mayoría de los países sudamericanos. Sin embargo, la fragilidad de estas áreas y de sus valores de conservación demandan que la minería se desarrolle con mayores cuidados, precautelando su conservación y atendiendo, al menos, los siguientes criterios:

Criterios: 

  1. Compatibilidad de la actividad minera y su área de influencia inmediata con la zonificación del área protegida.
  2. Mitigación de impactos de la actividad minera sobre los principales valores de conservación del área protegida y que, en general, son la razón de su creación y se encuentran en su norma de creación.
  3. Compatibilidad y contribución de la actividad minera con los lineamientos estratégicos de gestión del área protegida, contenidos en su Plan de Manejo.

B. Elemento "Especies": La actividad minera tiene impactos negativos sobre una serie de especies que forman parte de la biodiversidad local y puede llegar a ser casi imposible la consideración de los impactos sobre todas ellas, estableciendo medidas de mitigación, aunque se debería tener especial cuidado e identificar especies relevantes en función a los siguiente criterios:

Criterios: 

  1. Presencia en el área de la actividad minera o su área de influencia inmediata de especies de fauna o flora con algún nivel de amenaza, según los niveles establecidos por la UICN en sus listas rojas, poniendo especial énfasis en aquellas especies catalogadas como en Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN), Vulnerables (VU) o Casi Amenazada (NT).
  2. Presencia en el área de la actividad minera o su área de influencia inmediata de especies de fauna o flora endémicas o de distribución restringida, así como de especies simbólicas, paisaje o con una relevante importancia económica o cultural. 
  3. Presencia en el área de actividad minera o su zona de influencia inmediata de parientes silvestres de cultivos domésticos, especialmente aquellos incluidos en las listas rojas de parientes silvestres, buscando preservar este importante patrimonio genético.
  4. Afectación de la actividad minera a poblaciones de peces, pero especialmente a áreas de reproducción de peces.

C. Elemento "Ecosistemas": La actividad minera genera impactos significativos sobre varios ecosistemas que coinciden con la misma y sobre las funciones ambientales que estos ecosistema prestan. Al igual que en el caso de las especies, puede ser muy complicado evaluar los impactos sobre todos los ecosistemas afectados o sobre todas las funciones ambientales que estos brindan, por lo que se podría priorizar los criterios que se detallan continuación.

Criterios:

  1. Presencia de ecosistemas críticos o altamente vulnerables a la acción humana o al cambio climático y que tienen una baja representación en el país y las áreas protegidas.
  2. Provisión de funciones ambientales básicas para el bienestar humano, poniendo énfasis en la provisión de agua para consumo humano, para la producción agropecuaria y para la propia biodiversidad.

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1  Viceministerio de Política Minera, Regulación y Fiscalización (VPMRF) - 2017

2 Servicio Nacional de Geología y Técnico de Minas (SERGEOTECMIN), Viceministerio de Cooperativas Mineras (VCM), y Autoridad de Fiscalización y Control de Cooperativas (AFCOOP) - 2018

3 Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) - 2017

4 Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) - 2019

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