OPINIÓN | Mercurio: uno de los principales desafíos de las cooperativas mineras en Bolivia

Fecha
Agosto 05, 2019
Bolivia conmemora el Día de las Cooperativas Mineras cada 5 de agosto
Se estima que Bolivia consume 120 toneladas anuales de mercurio cada año
La amalgamación con mercurio es ineficiente porque no recupera más de 30% de oro
OPINIÓN | Mercurio: uno de los principales desafíos de las cooperativas mineras en Bolivia

Por: Daniel Lafuente, Gerente de Proyectos en Cumbre del Sajama (Bolivia); y Pura Alfonso Abella, Departamento de Ingeniería Minera, Industrial y TIC de la Universitat Politécnica de Catalunya (España).

La minería artesanal de oro representa la mayor parte de la producción de Bolivia. Esta se ubica principalmente al norte del departamento de La Paz. Igual que en muchos otros lugares del mundo, esta actividad económica se lleva a cabo sin conocimientos técnicos. Cuentan con escasa información geológica que les indique la distribución de la mineralización y las características mineralógicas necesarias para un buen aprovechamiento del oro presente en el material extraído en la explotación minera. Esto hace que a la hora de selección, el método de beneficio de mineral no se lleve a cabo con un procesamiento más adecuado para un óptimo aprovechamiento. Uno de los métodos más utilizados hasta el momento es la amalgamación con mercurio. Consiste en moler el mineral con oro, generalmente junto con mercurio. El oro liberado del mineral acompañante se une al mercurio formando una amalgama. Posteriormente, esta se calienta y el mercurio se separa del oro por evaporación.

El proceso mencionado presenta dos grandes inconvenientes:

Por un lado, la recuperación de oro a través de la amalgamación es muy ineficiente pues, generalmente, dicho método no recupera más del 30% de oro. Esto es de esperar, ya que para que se produzca la amalgama el mercurio y el oro deben entrar en contacto. Es decir, el oro debe haber sido liberado de la matriz en la que se ha encapsulado y esto resulta difícil, ya que a menudo una importante proporción del oro en los yacimientos se encuentra en granos de pocas micras. En cambio, mediante la molienda, el tamaño medio de las partículas supera las 100 micras.

El bajo grado de recuperación de oro da lugar a grandes pérdidas económicas para los mineros artesanales, que procesan su mineral en los molinos o quimbaletes con el uso de mercurio. En los últimos años, existe una creciente comprensión de tales pérdidas entre los mineros y, por esa razón, cada día más abandonan el método de amalgamación, recurriendo con frecuencia al uso de la cianuración. El aumento en el precio del mercurio probablemente también contribuye a este cambio.

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Por otro lado, en el proceso de amalgamación se libera al medioambiente una gran cantidad de mercurio que acaba siendo absorbido por los seres vivos y, entre ellos el ser humano. El mercurio absorbido por nuestro organismo no es eliminado, de modo que se va acumulando hasta alcanzar valores que representan un serio problema para la salud. La enfermedad producida por la ingestión o respiración del mercurio recibe el nombre de hidrargirismo.

Además de ambos problemas identificados, el minero artesanal trabaja a menudo en la ilegalidad, teniendo que vender su oro en mercados no oficiales que le pagan un precio inferior al valor del oro en el mercado internacional.

Para paliar estos problemas se han desarrollado organizaciones que luchan por remediar esta situación. El comercio justo del oro es la producción directa de los productores a mercados internacionales con la garantía de un precio justo. Para entrar en este comercio, es necesario que la obtención de este oro se haga cumpliendo una serie de requisitos sociales, laborales y ambientales que permiten a los mineros obtener los certificados que requieren para certificar oro obtenido de manera socialmente responsable. Para poder realizar la venta del producto en el mercado justo del oro, se debe obtener un sello que certifique que se cumplen las condiciones de un proceso responsable y con un uso controlado de productos químicos, como resultado de la sostenibilidad de las comunidades de la minería artesanal o de pequeña escala.

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La mencionada certificación fue creada por la Alianza para la Minería Responsable (ARM), quienes emiten el sello Fairmined y la Fairtrade Labeling Organizations International (FLO), que concede la certificación Fairtrade. Una vez obtenida la certificación de comercio justo, los mineros venden el oro en un mercado donde les pagan el producto a un precio de mercado internacional y sin intermediarios. Además, como incentivo recibió una prima de 4000 dólares.

La certificación en Bolivia

La organización boliviana Cumbre del Sajama con financiamiento de la Cooperación Técnica de Bélgica, el proyecto piloto para aplicar los requisitos de comercio justo en la cooperativa Cotapata. Como resultado de las mejoras introducidas, Cotapata se convirtió en 2011 en la primera Organización de Minería Artesanal y de Pequeña Escala (OMAPE) del mundo en conseguir la certificación de Fairtrade / Fairmined.

Cumbre del Sajama apoyó en la exportación del primer lingote de 1 kilo de oro que sirvió para el lanzamiento de la iniciativa a nivel mundial, desarrollado en Londres (Inglaterra), además de la representación de una mujer minera de la cooperativa Cotapata en dicho evento. La misma cooperativa tuvo algunos problemas de orden productivo luego del primer año, por lo que no pudo enfocarse en mantener la certificación de manera autónoma.

El 06 de marzo 2017, la Cooperativa Minera Aurífera Yani R.L. logró obtener la certificación Fairmined gracias a un proceso de apoyo continuo desde 2013 para sus socios, con el objetivo de alinear todas las actividades llevadas a cabo por la cooperativa al estándar de minería Fairmined, lo cual se hizo posible con financiamiento de un programa del Banco Interamericano de Desarrollo y ARM. Toda la implementación técnica de los cambios se realizó por parte de Cumbre del Sajama con la permanente supervisión de ARM.

Las principales mejoras se realizaron en temas de seguridad y salud ocupacional, medio ambiente, temas administrativos, género, relacionamiento comunitario, manejo adecuado del mercurio, entre otros.

Luego de la certificación, Yani pudo realizar algunas exportaciones directas al mercado europeo. Se conoce que actualmente no se encuentran exportando debido a factores económicos y logísticos como temas impositivos, tiempo de pago, transferencias del exterior, conexiones de vuelos, entre otros.

Las anteriores experiencias permitieron mejorar la certificación. Uno de los puntos más importantes fue la inclusión de áreas sensibles consideradas áreas protegidas, donde se intentó aclarar que no es posible la certificación de cooperativas mineras en tales zonas.

Actualmente desde Cumbre del Sajama se sigue trabajando para conseguir más certificaciones en la minería artesanal y de pequeña escala, así como el abandono del uso del mercurio y desarrollo del trabajo en condiciones de seguridad laboral, en cooperación con diversas instituciones internacionales como Solidaridad Network, centros de estudio como la Universitat Politécnica de Catalunya (España), la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia) y otros.

En ese sentido, con la Universitat Politécnica de Catalunya y la Universidad de Castilla la Mancha (Almadén, España), Cumbre del Sajama ha llevado a cabo campañas de muestreo de cabellos en mineros y pobladores de las áreas mineras, principalmente en el área de Sorata. Los análisis realizados han dado resultados frecuentemente elevados de mercurio y han puesto de manifiesto la gran afección de la población por causa de dicho metal. Aquello ha afectado a trabajadores de la minería e incluso a los infantes de los poblados mineros, pues presentaban niveles de mercurio en sus cabellos que superan el doble del límite permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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De esta manera, se hace necesario implementar programas y proyectos con mayor eficacia desde el propio Estado que, en forma conjunta y coordinada con diferentes organismos (cooperación, federaciones mineras, sociedad civil y operadores de minería de pequeña escala), trabajen en pro de una minería responsable para disminuir y erradicar la utilización de mercurio en Bolivia y así cumplir con el Convenio de Minamata.

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